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La miel que se mostró sensible como marcador es la producida por las abejas de la especie Apis mellifera, una de las más comunes y que puede ser encontrada tanto en áreas urbanas como rurales, informó el miércoles la Escuela Superior de Agricultura de la USP en un comunicado. “El método es relativamente simple y barato cuando se le compara con otras técnicas de vigilancia y constituye una herramienta valiosa para identificar los elementos nocivos”, explicó el ingeniero agrónomo Diogo Feliciano Dias, investigador de la USP y responsable por el proyecto.

De acuerdo con el especialista, los metales pesados, liberados tanto por la naturaleza como por el hombre, permanecen por muchos años en los ambientes y constituyen una amenaza tóxica latente, ya que pueden causar daños al ser humano y al medio ambiente. Ante tal amenaza es necesario contar con herramientas que permitan identificar en los diferentes ambientes niveles de esos metales por encima de los recomendados. El investigador explicó que los análisis de la miel permiten identificar la presencia de los metales y, una vez confirmado algún problema, determinar el local en que hay exceso de los metales, es decir la fuente de contaminación.

Fuente: www.vanguardia.com

Categorías: ArtículosBlog

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